En torno a la Cuaresma, el clero diocesano tuvo esta mañana su jornada de espiritualidad en la Casa de Ejercicios Espirituales.

Con una novedosa modalidad que integró lo virtual y lo presencial se llevó adelante la tradicional Jornada de Espiritualidad de Cuaresma del Clero de la Diócesis de Mar del Plata. La misma, que contó con la reflexión del obispo de Jujuy, Mons. Daniel Fernández -conectado a través de la plataforma virtual- tuvo como participantes al obispo diocesano, Mons. Gabriel Mestre y a un grupo de sacerdotes desde la Casa de Retiros “San Francisco y Santa Clara”, ubicada en el Bosque Peralta Ramos, mientras que otro grupo participó por streaming en directo desde sus parroquias en los distintos lugares de la diócesis.

Los sacerdotes trabajaron a la luz de la exposición de Mons. Fernández, en torno al desafío de prolongar la celebración de la Eucaristía en la vida cotidiana, para que esta sea efectivamente fuente y culmen de la vida cristiana.

La jornada cerró con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Mestre, en la que tuvo a su cargo la homilía el Pbro. Fabián Yanes, quien integra el equipo diocesano de Formación Permanente del Clero que también integran los sacerdotes Luis Albóniga, Hernán David y Cristian Basterrechea.

Allí, el padre Fito, a la luz de la primera lectura -tomada del capítulo 65 de Isaías- motivó a sus hermanos a “pasar del lamento al júbilo en esta nueva normalidad que tendrá que ser la normalidad del Reino, de este Dios que ama a su pueblo y lo acompaña también en sus necesidades terrenas, tierra, techo y trabajo.”

“Somos servidores del anuncio de esperanza no desde lo etéreo sino desde el acompañamiento cercano de nuestro pueblo”, dijo, y agregó que “hoy en el Evangelio vemos a Jesús comprometido con su pueblo: participando en la boda pero también atento a la enfermedad. Pedimos a Jesús que nos ayude a acompañar así a nuestros hermanos y hermanas.”