Un nutrido grupo de jóvenes de las parroquias de La Asunción, Padre Pio y pastoral universitaria peregrinaron a Lujan. “No fueron solo 60 kilómetros de experiencia y de anhelar encontrarse con la Virgencita, era dejarlo todo, seamos de donde seamos, para llegar a ella”.
Testimonio de Cami Darienzo, de la comunidad de Padre Pio
Fuimos un grupo de 13 jóvenes de distintas parroquias que nos fuimos juntando y encontrando con ese objetivo común, el de llegar a nuestra madre María. Algunos se conocían, otros no, pero por alguna razón, el Espíritu Santo nos fue juntando. Arrancamos a caminar con el faro de llegar a la Basílica, quizás sin dimensionar lo que verdaderamente iban a significar esos 60 kilómetros. Íbamos compartiendo historias, risas, música, haciendo que el compartir como hermanos haga que los kilómetros y el cansancio pesen menos. Así es como mientras nosotros íbamos alegres y entusiasmados, había una marea de peregrinos en la misma situación que nosotros avanzando de distintos lugares de la Argentina con ese mismo faro. A medida que íbamos pasando por estaciones y puestos sanitarios, había algún que otro micrófono que nos animaba y que decía de donde iba viniendo la gente. Salta, Tierra del Fuego, Corrientes, y seguía… No fueron solo 60 kilómetros de experiencia y de anhelar encontrarse con la Virgencita, era dejarlo todo, seamos de donde seamos, para llegar a ella. Con cansancio, dolores, y mas de 18 horas caminando, verdaderamente lo que nos movía no eran nuestros pies, sino la fe y el deseo del encuentro. Entonces llego ese momento, el llegar. Creo que no fue solo llegar lo que nos rebalsó el corazón, fue el llegar juntos, sin que nadie haya quedado atrás. Juntos cantándole a María y agradeciendo por todo lo que produjo en nuestros corazones. Agradecemos por todas las oraciones, y sepan que todas las intenciones las fuimos dejando a los pies de Nuestra Señora de Lujan, gracias












Vamos nuestros jovenes