Domingo 25º Durante el año. Ciclo A. 20 de septiembre de 2020.
Primera lectura: Is 55,6-9 | Salmo: Sal 144,2-3.8-9.17-18 | Segunda lectura: Fil 1,20b-26 | Evangelio: Mt 19,30-20,16
El Evangelio de este Domingo nos presenta una parábola que solo Mt la transmite. Se la suele llamar la de los obreros en la viña o la del propietario bondadoso. De alguna forma, dicha parábola, es la explicitación de la enigmática frase que está antes y después de la misma: “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”. Se entiende todo el relato en el contexto del mensaje del Reino de Jesús donde algunos fariseos y observantes fanáticos no aceptan que Dios sea misericordioso con los paganos, los pecadores y los alejados. Pero, en definitiva, lo más importante es que una vez más se busca purificar la mirada del ser humano sobre Dios: ¿En qué Dios creemos? La parábola se centra en estos temas y nada tiene que ver con cuestiones laborales, ni monetarias, ni de justicia distributiva. Esos temas la Doctrina Social de la Iglesia los toma a partir de la reflexión de otros textos bíblicos en el marco de la unidad de la Escritura interpretada en la Tradición viva de la Iglesia.
Propongo tres puntos para reflexionar sintetizados en tres palabras: TRUEQUE, ENCASILLAR, BONDAD.
- No relacionarse con Dios bajo la forma de TRUEQUE
- No ENCASILLAR a Dios
- El Dios que es BONDAD y compasión

- No relacionarse con Dios bajo la forma de TRUEQUE
Actualizando la parábola a nuestros días, el problema de los primeros obreros es que se relacionan con Dios de forma mercantil: te doy para que me des algo a cambio, o, porque me diste te doy. Llevado a nuestro vínculo con Dios podemos decir: rezo o dejo de rezar; nos comprometemos o nos dejamos de comprometer con el Evangelio según Dios nos devuelva algo por lo que hacemos o dejamos de hacer. Esta forma de TRUEQUE, que se puede dar legítimamente entre iguales, no corresponde a la relación de los seres humanos con Dios. El Señor es quien tiene nuestra vida en sus manos. Es una alianza despareja porque Él es el Todopoderoso y el Omnipotente. Puedo y debo suplicar a Dios, pero no puedo situarme de igual a igual. No al TRUEQUE con el Señor, no a la relación mercantilista con nuestro Dios. La mentalidad de TRUEQUE con Dios refleja no conocer al Señor ni ponderar su grandeza para con los seres humanos.
¿Cómo es mi relación con Dios? ¿Tiendo a ser mercantilista; a manejarme de «igual a igual»? En mi vida de oración: ¿tengo mentalidad de “TRUEQUE”? ¿Capto que Dios es realmente el Todopoderoso y me sitúo ante Él como creatura? ¿Descubro siempre que mi vida está en sus manos? ¿Ayudo a otras personas a superar la vinculación en forma de TRUEQUE con nuestro Dios?
2. No ENCASILLAR a Dios
La parábola describe simbólicamente lo que la primera lectura dice narrativamente: “los pensamientos de los hombres no son los de Dios”. Como seres humanos tenemos la tentación de ENCASILLAR, etiquetar toda realidad de nuestra vida. También caemos en la tentación de ENCASILLAR a Dios en nuestras formas y esquemas. Esto es lo que desconcierta a los obreros de la primera hora: tenían una idea de Dios y Dios resultó diferente, distinto a sus humanas previsiones. Dios no se deja ENCASILLAR y siempre aparece como novedad en la existencia de las personas. Siempre supera nuestras expectativas y mero cálculos humanos. Ninguna teología, ninguna espiritualidad particular puede y debe ENCASILLAR a Dios. Dios siempre desborda las pobres y frágiles capacidades humanas de conocimiento.
¿Permito que Dios sea Dios? ¿En qué situaciones puedo caer en la tentación de «ENCASILLAR» al mismo Dios? ¿Capto que Dios siempre supera todo «cálculo humano»? Ante las diversas realidades de la vida, sobre todo las injustas y más dolorosas: ¿pienso que Dios es injusto?; ¿juzgo humanamente la intervención o no intervención de Dios en los acontecimientos históricos? ¿Percibo en mi entorno pastoral actitudes de personas que quieran ENCASILLAR a Dios en pobres conceptos humanos?
3. El Dios que es BONDAD y compasión
A la luz de la pregunta final del Evangelio y del texto del salmo de hoy descubrimos que Dios es BONDADOSO y compasivo. Es el amigo incondicional, no es un Dios justiciero y amenazador. El Señor no está anotando en una libretita lo que hacemos o dejamos de hacer de forma matemática para darnos nuestro merecido castigo. A Dios lo define su infinita misericordia que no significa habilitar el pecado sino ser fiel con su fuerza a la Alianza que nos ha unido. Nunca “tomemos a mal” que Él sea BUENO como le ocurre al trabajador que cuestiona al propietario en el final del relato. ¡Disfrutemos y demos a conocer en el servicio evangelizador la BONDAD y compasión de nuestro Dios! ¡Captemos que Dios es BONDAD suprema y difundamos así su presencia en el mundo!
¿Creo realmente en un Dios BONDADOSO y compasivo? ¿Descubro que la justicia de Dios es su misericordia que supera la mezquindad humana? ¿Me dejo abrazar por su amor incondicional? ¿Disfruto de su eterna BONDAD? En mi servicio evangelizador cotidiano: ¿transmito realmente que Dios es BONDAD y compasión?
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina
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