“Amigos en el Señor, misioneros, hermanos y hermanas”.

Al acercarnos a la Semana Vocacional 2026 invito a toda la comunidad diocesana a que nos unamos en oración para que el Espíritu Santo suscite el llamado a ser discípulos y misioneros de Jesucristo en el seno del Santo Pueblo de Dios, a través de las variadas vocaciones que se manifiestan en la Iglesia: a la vida sacerdotal y diaconal, a la vida consagrada, al matrimonio y las vocaciones laicales en distintos ministerios.
Quiero agradecer a Dios ante la cercanía de las dos nuevas ordenaciones presbiterales de Leo y de Agustín, rezamos por ellos para que sean santos y buenos sacerdotes. Doy gracias a Dios por la presencia de los Seminaristas que desde su camino de formación sienten palpitar la vida diocesana. Agradezco a la Vida Consagrada por el regalo de sus carismas particulares, como así también la presencia de los Novicios y Frailes de la Orden de Santo Domingo, que nos han acompañado en distintos encuentros con su alegría y generosa entrega. Gracias a las Hermanas Carmelitas por el espacio del Taller de Nazaret.
Con la misma gratitud al Equipo de la Pastoral Vocacional por las distintas actividades que desarrollaron a lo largo del año, a todos los animadores muchas gracias.
Este mensaje está dirigido principalmente a ustedes jóvenes, muchos de ustedes están realizando las misiones de verano en distintas comunidades diocesanas. Por ello el título del este Mensaje: “Amigos en el Señor, misioneros, hermanos y hermanas”. En este año como Obispo de Mar del Plata me ha impresionado la presencia de tantos de ustedes en las Parroquias, Movimientos y Asociaciones de nuestra Iglesia. La Invasión de Pueblos, los retiros, las jornadas de reflexión, la Marcha de la Esperanza, las misiones, y ahora la Semana Vocacional, son signos evidentes de la bendición de Dios y del cuidado de María.
Hemos concluido el Año Santo de la Esperanza, ha partido el Papa Francisco y ha sido elegido el Papa León XIV como nuevo sucesor del apóstol San Pedro y representante de Cristo en la tierra. Muchas emociones y tenemos que seguir caminando juntos para escuchar y discernir la voz del Espíritu Santo en este tiempo de Asamblea Diocesana.
Quiero compartir con ustedes, queridos jóvenes, algunos textos del Papa León XIV que nos ayudarán a escuchar la voz del Señor, porque toda vocación es una disposición interior para escuchar el llamado del Señor que a cada uno dirige su mirada y su palabra.
Amigos en el Señor. “La mirada de Jesús, que quiere siempre y solamente nuestro bien, nos precede (cf. Mc 10,21). No nos
quiere como siervos, ni como “activistas” de un partido; nos llama a estar con Él como amigos, para que nuestra vida sea renovada. Y el testimonio surge espontáneamente de la alegre novedad de esta amistad. Es una amistad única, que nos da la comunión con Dios; una amistad fiel, que nos hace descubrir nuestra dignidad y la de los demás; una amistad eterna, que ni siquiera la muerte puede destruir, porque tiene su principio en el Crucificado resucitado” (Mensaje del Papa León XIV para la XL Jornada Mundial de la Juventud, 23 de noviembre de 2025).

Misioneros. “De esta manera, ustedes, jóvenes, con la ayuda del Espíritu Santo, pueden convertirse en misioneros de
Cristo en el mundo. Muchos de sus compañeros están expuestos a la violencia, obligados a usar las armas, forzados a separarse de sus seres queridos, a migrar y a huir. Muchos carecen de educación y de otros bienes esenciales. Todos comparten con ustedes la búsqueda de sentido y la inseguridad que la acompaña, el malestar por las crecientes presiones sociales o laborales, la dificultad de afrontar las crisis familiares, la dolorosa sensación de falta de oportunidades, el remordimiento por los errores cometidos. Ustedes mismos pueden ponerse al lado de otros jóvenes, caminar con ellos y mostrarles que Dios, en Jesús, se ha hecho cercano a cada persona. Como solía decir el Papa Francisco: «Cristo muestra que Dios es proximidad, compasión y ternura» (Carta enc. Dilexit nos, 35)…
Hermanos y Hermanas. “De la amistad con Cristo, que es don del Espíritu Santo en nosotros, nace una forma de vivir que lleva consigo el carácter de la fraternidad. Un joven que ha encontrado a Cristo lleva consigo a todas partes el “calor” y el “sabor” de la fraternidad, y cualquiera que entre en contacto con él o con ella se siente atraído por una dimensión nueva y profunda, hecha de cercanía desinteresada, de compasión sincera y de ternura fiel. El Espíritu Santo nos hace ver al prójimo con ojos nuevos, ¡en el otro hay un hermano, una hermana!” (Mensaje del Papa León León XIV citado arriba).
Los invito a meditar estos textos, hacerlos propios e ir elaborando una respuesta: ¡no tengan miedo! Jesús está con nosotros, no nos deja solos, sale a nuestro encuentro, se hace presente en múltiples signos porque está vivo, resucitado. Somos testigos de su amor porque somos hermanos y hermanas.
Nos dice el Papa León: “El testimonio de fraternidad y paz que la amistad con Cristo suscita en nosotros nos libera de la indiferencia y la pereza espiritual, haciéndonos superar el aislamiento y la desconfianza. Además, nos une los unos a los otros, impulsándonos a comprometernos, desde el voluntariado hasta la caridad política, para construir nuevas condiciones de vida para todos. No sigan a quienes utilizan las palabras de la fe para dividir; organícense, en cambio, para eliminar las desigualdades y reconciliar a las comunidades polarizadas y oprimidas. Por eso, queridos amigos, escuchemos la voz de Dios en nosotros y venzamos nuestro egoísmo, convirtiéndonos en laboriosos artífices de paz. Entonces esa paz, que es don del Señor Resucitado (cf. Jn 20,19), se hará visible en el mundo a través del testimonio común de quienes llevan su Espíritu en el corazón” (Mensaje del Papa León XIV, citado arriba).
Abramos el corazón, dejemos entrar al Señor, seamos generosos. El ejemplo de María, de los santos y beatos nos animan, porque el camino es de ida hasta el Cielo y en este camino tenemos la certeza del infinito amor de Jesús que nos gana el corazón para entregarnos a la maravillosa experiencia del amor cristiano.
Bendecida Semana Vocacional 2026.