Presidida por el padre obispo Gabriel Mestre y concelebrada por todos los sacerdotes de las diócesis, celebramos la fiesta de la unidad diocesana, del presbítero unido con su obispo, del obispo y su presbiterio unido a todo el pueblo de Dios.
Celebramos la fiesta de la fidelidad sacerdotal, en la cual los presbíteros renovaron las promesas pronunciadas el día de su ordenación. Es la fiesta de la bendición de los óleos y la consagración del santo Crisma, a través de los cuales, la celebración de los sacramentos seguirá construyendo la unidad diocesana.
Homilía de la Misa Crismal de la Diócesis de Mar del Plata
Padres artesanos para vendar los corazones heridos (cf. Is 61,1; Lc 4,18)
Martes 30 de marzo de 2021
Queridos hermanos todos;
Queridos sinodales y presbíteros:
Nuevamente estamos celebrando la Misa Crismal. Aún, en contexto de pandemia, con la audacia del Espíritu volvemos a reencontrarnos aquí, y en todas las celebraciones y espacios que podamos, garantizando y equilibrando los cuidados sanitarios con la tan necesaria presencialidad.
En estricto protocolo nos encontramos en la Catedral los presbíteros y parte de los sinodales. Este signo de comunión quiere reflejar una vez más la vigencia de nuestro camino sinodal y la realización del Primer Sínodo Diocesano en la fecha más próxima que podamos. Mientras tanto seguimos caminando juntos en la audacia del Espíritu.
Los textos bíblicos y litúrgicos, y los signos propios de esta Eucaristía son más que elocuentes en clave de pastoreo ministerial. Por eso, me permito concentrarme particularmente en nuestra vida de sacerdotes de Dios. Haciendo Lectio Divina con los textos sagrados, me resonó de manera particular una frase de la primera lectura, donde la profecía de Isaías nos recuerda que el Ungido viene “a vendar los corazones heridos” (Is 61,1). Este “vendar los corazones heridos”, lo meditaba a la luz de la paternidad de Dios y la paternidad de San José, que el Papa Francisco nos invita a contemplar este año.
En tres palabras, acompañadas siempre de los términos padres-paternidad, sintetizo lo que quiero compartir: HERIDO, VENDAR, ARTESANOS.
Padres con el corazón HERIDO en una humanidad HERIDA
Como padres llamados a VENDAR las heridas
Con San José la alegría de ser ARTESANOS de la paternidad de Dios
1- Padres con el corazón HERIDO en una humanidad HERIDA. Una de las frases más bellas que nos puede decir nuestro Pueblo es padre. Es bella, profunda y comprometida. ¡Realmente somos padres! Llamados a hacer presente la paternidad de Dios en un mundo complejo y desafiante. La paternidad de San José, a la luz de la del Padre Dios, se nos vuelve hoy cercana y estimulante. Siendo parte de este mundo HERIDO, somos padres con el corazón HERIDO. Aquí quisiera detenerme, en esta metáfora del profeta: “corazones HERIDOS”. Somos padres con el corazón Obispado de Mar del Plata Homilía Misa Crismal MDQ 2021 2 de 4 HERIDO en una humanidad HERIDA. La raíz hebrea shabar está muy bien traducida como HERIDO, también podría ser quebrantado, dañado, partido, despedazado.
Mirándonos como padres con el corazón HERIDO podemos preguntarnos personalmente y presbiteralmente: ¿cuáles son las HERIDAS de nuestro corazón hoy? Existen HERIDAS antiguas y nuevas, superficiales y profundas; HERIDAS más o menos visibles, HERIDAS agudas y otras crónicas, HERIDAS de la dinámica del mundo y HERIDAS de las enfermedades, encierros y virus propios de la Iglesia. No siempre es fácil aceptar que somos padres con el corazón HERIDO. Tenemos que animarnos y tomar contacto con esas HERIDAS de la vida que son parte de nuestra realidad, de nuestra historia. Mirar de frente nuestras HERIDAS sin miedo: tocar nuestras HERIDAS.
Nuestras HERIDAS son parte de las HERIDAS de la humanidad que buscamos pastorear como verdaderos padres. A lo largo de nuestra vida como ministros hemos contemplado también las HERIDAS de hombres y mujeres en diversas situaciones y circunstancias. Hoy mismo, la pandemia que nos ha traspasado, ha desnudado con más claridad las HERIDAS de todos los seres humanos. HERIDAS de la enfermedad y sus consecuencias, HERIDAS del miedo y las faltas de posibilidades, HERIDAS de la falta de fe y del sinsentido de la vida, HERIDAS de familias desunidas y enfrentadas, HERIDAS de la marginación y el descarte, HERIDAS de los atentados a la vida, incluso de la vida del niño por nacer y de los más vulnerables; HERIDAS de falta de paz interior y de amistad social.
¡Cuántas HERIDAS Dios ha puesto ante nuestro corazón HERIDO! Miramos nuestras HERIDAS y las HERIDAS de todas las personas no para regodearnos de la fragilidad de lo humano; no para sufrir ante la vulnerabilidad de lo histórico. Lo hacemos ante la misericordia de Dios y con la ternura de la intercesión de San José.
¡Como Iglesia diocesana de Mar del Plata caminemos juntos con la audacia del Espíritu mirando, aceptando y asumiendo las HERIDAS de nuestro corazón!
2- Como padres llamados a VENDAR las heridas. Si solo nos quedáramos con el diagnóstico de nuestras heridas estaríamos condenados al dolor, al fracaso y al resentimiento. Por eso, la Buena Noticia de nuestra celebración de hoy y de la fe de siempre, se centra en el Ungido, el Redentor que viene “a VENDAR los corazones heridos”: viene a VENDAR nuestros corazones. La raíz hebrea khabash significa VENDAR; literalmente es envolver con firmeza, atar, ligar, ceñir, por extensión y contexto es curar, es detener el sangrado. Sí, damos gracias a Dios porque el Mesías viene a VENDARNOS, a sanarnos y curarnos, a detener el sangrado que nos hace perder la vida. Queridos padres: ¡Por tener el corazón herido, necesitamos Obispado de Mar del Plata Homilía Misa Crismal MDQ 2021 3 de 4 hoy más que nunca la presencia del Salvador que venga a VENDAR todo lo que está quebrantado, partido y dañado en nuestra vida!
Como ministros de Dios, por su gran amor y condescendencia, participamos de su Unción sacramental, siendo los que en su nombre y por su poder, también VENDAMOS los corazones heridos de nuestro Pueblo. Somos instrumentos del Ungido, del Mesías Jesucristo, para nosotros poder “VENDAR los corazones heridos” de la humanidad sufriente.
¡Muchas gracias queridos presbíteros por entregar sus vidas en el ritmo cotidiano VENDANDO los corazones heridos de nuestro Pueblo!
¡Muchas gracias por el tiempo dedicado a VENDAR las heridas de los pobres, enfermos, débiles y sufrientes! ¡Muchas gracias queridos padres por estar VENDANDO corazones con la medicina de Dios que son los sacramentos en el botiquín de primeros auxilios de la Iglesia! ¡Muchas gracias por VENDAR los corazones cada vez que bendicen a nuestro Pueblo sin excluir a nadie!
¡Muchas gracias por entender que la Iglesia es verdadero hospital de campaña que acoge siempre a los heridos de la vida para VENDARLOS con el óleo de la misericordia divina! A imagen del Padre eterno, con el modelo de la paternidad de San José dejemos que Jesús, el buen samaritano, nos siga transformando a nosotros en buen samaritano para nuestro Pueblo, recordando lo que tan bellamente nos dice la Liturgia de la Iglesia sobre Jesucristo: También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza (Prefacio común VIII).
¡Como Iglesia diocesana de Mar del Plata caminemos juntos con la audacia del Espíritu, VENDANDO los corazones heridos de todos!
3- Con San José la alegría de ser ARTESANOS de la paternidad de Dios. Por último, en este contexto de Espíritu, de unción, de sanación y de paternidad, mirando la figura de San José los invito a pensar en su servicio ARTESANAL en el cuidado de Jesús y María. José no es parte de los grupos que habitualmente encontramos en el Nuevo Testamento y su contexto. No es rabí ni escriba; no es fariseo, sacerdote ni levita; no es saduceo, zelote ni esenio; no es herodiano ni publicano. José es un naggar en lengua hebrea, un tékton en lengua griega, es decir un pequeño ARTESANO, trabajador de la madera y tal vez otras materias primas. La vida de José nos hace ver nuestro servicio ministerial en clave de paternidad ARTESANAL para nuestro Pueblo. Lo que es ARTESANAL se contrapone a lo que se realiza en serie, lo ARTESANAL habla de personalización, de particularizar el servicio paterno. Lo ARTESANAL nos habla de libertad y creatividad. Lo ARTESANAL es delicado, positivamente sensible, Obispado de Mar del Plata Homilía Misa Crismal MDQ 2021 4 de 4 cuidadoso del detalle. La paternidad de Dios es ARTESANAL, la de San José es también ARTESANAL a imagen del Padre Dios. Nuestra paternidad hacia las personas y comunidades tiene que tener siempre ese toque ARTESANAL. Como San José ser padres ARTESANOS de la paz, de la ternura, del diálogo y del encuentro. No somos máquinas, no somos funcionarios, no somos jefes, no somos príncipes… somos padres ARTESANOS de la vida en abundancia que Cristo nos trae. Que nuestras manos estén al servicio de custodiar ARTESANALMENTE a aquellos que el Señor ha puesto bajo nuestro cuidado pastoral. Que hoy, la renovar las promesas sacerdotales, puedan renovar por la acción del Espíritu la sensibilidad del padre ARTESANO que a imagen de Jesús y en su nombre pastorea a su Pueblo con ternura y amor.
¡Como pastores caminemos juntos en la audacia del Espíritu para ser verdaderos padres ARTESANOS que cuidamos y conducimos con libertad a las personas y comunidades que se nos han confiado!
Para concluir,
Queridos ministros, queridos sinodales, queridos hermanas y hermanos todos.
Pidamos, oremos al Dios Uno y Trino para que todos los ministros seamos padres
artesanos para vendar los corazones heridos. Lo hacemos en camino hacia el
Primer Sínodo Diocesano. Camino que se ha alargado en este marco global
impensado que estamos transitando por el covid. La pandemia y sus consecuencias
le han dado al Documento de Trabajo del Sínodo un nuevo capítulo, no escrito y
transversal que deberemos incorporar ya a la reflexión y, por supuesto en el
Aula Sinodal. Los temas centrales de Evangelización Renovada y Catequesis
Renovada sumados a los subtemas de Familia, Jóvenes y Pobres tienen más
vigencia que nunca en este tiempo complejo y desafiante que el Señor pone en
nuestro horizonte. En las próximas semanas cerraré el diálogo sinodal iniciado
con el Equipo de Animación del Sínodo, con el Consejo de Pastoral Diocesano y
con el Consejo Presbiteral, para definir las posibles fechas de realización de
nuestro Primer Sínodo Diocesano.
Que la intercesión poderosa de la Virgen de Luján y de San José nos den la gracia que viene de Dios para ser una Iglesia trinitaria, sinodal y profética que siempre venda los corazones heridos.
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata Argentina











