MISA ON LINE

«Cristo llama a todos a dejarse envolver por el perdón de Dios»

Misa del miércoles 26 de agosto, en Acción de Gracias por el 3er aniversario de ordenación Episcopal del Padre Obispo Gabriel. Celebra el obispo Mestre y colabora en diácono Juan Pablo, en la capilla de las Hermanas Carmelitas Descalzas de Mar del Plata.

Primera lectura

La preeminencia del amor

13  Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Salmo

Salmo 39

 

1Yo dije: «Guardaré mis caminos
Para no pecar con mi lengua;
Guardaré mi boca como con mordaza
Mientras el impío esté en mi presencia».
2Enmudecí y callé;
Guardé silencio aun acerca de lo bueno,
Y se agravó mi dolor.
3Ardía mi corazón dentro de mí;
Mientras meditaba, se encendió el fuego;
Entonces dije con mi lengua:
4«Señor, hazme saber mi fin,
Y cuál es la medida de mis días,
Para que yo sepa cuán efímero soy.
5Tú has hecho mis días muy breves,
Y mi existencia es como nada delante de Ti;
Ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es solo un soplo. (Selah)
6Sí, como una sombra anda el hombre;
Ciertamente en vano se afana;
Acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá.
7»Y ahora, Señor, ¿qué espero?
En Ti está mi esperanza.
8Líbrame de todas mis transgresiones;
No me hagas la burla de los necios.
9Mudo me he quedado, no abro la boca,
Porque Tú eres el que ha obrado.
10Quita de mí Tu plaga;
Por la dureza de Tu mano estoy pereciendo.
11Con castigos reprendes al hombre por su iniquidad;
Como la polilla, consumes lo que es más precioso para él.
Ciertamente, todo hombre es solo un soplo. (Selah)
12»Escucha mi oración, oh Señor, y presta oído a mi clamor;
No guardes silencio ante mis lágrimas;
Porque extranjero soy junto a Ti,
Peregrino, como todos mis padres.
13Aparta de mí Tu mirada, para poder alegrarme
Antes de que me vaya de aquí y ya no exista».

Evangelio del día

Evangelio según San Juan 14.

Jesús dijo: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!

 

 

Palabra del Señor