El padre obispo presidió la Eucaristía como Acción de Gracia por los 20 años de la Comisión Bíblica Diocesana junto algunos de los miembros iniciales y otros actuales de la entidad en la Iglesia Catedral.

En el marco de la fiesta de la Asunción de la Virgen el obispo valoró y agradeció a Dios el esfuerzo de las personas en la COBIDI  y su labor en la animación bíblica de la pastoral.

Rememorando del Magnificat de la lectura de este domingo, el padre Gabriel dijo que al igual de “con María y como María debemos alabar, a agradecer y escuchar a Dios como lo hace la Virgen. Para ser fieles en la vida y para que la palabra de Dios sea el alimento de nuestra espiritualidad».

Finalizada la Misa el obispo hizo una bendición especial y la feligresía brindo un cerrado aplauso a los miembros de la COBIDI.

HOMILIA DEL OBISPO

En la Homilía de Monseñor Mestre en la misa de Acción de Gracias por los 20 años de Cobidi, comparte las tradicionales tres palabras que nos ayudan para meditar la Palabra de Dios, hoy en la Fiesta de la Asunción de la Virgen María: partió, Magnificat y cielo.

Partió: es partir sin demora a atender, socorrer, acompañar a quienes nosotros ya sabemos.

Magnificat: palabra en latín que da origen a este canto de alabanza, de alegría y de acción de gracias que la bienaventurada Virgen María comienza en la segunda parte del relato cuando dice “mi alma canta la grandeza del Señor”, esta es la palabra latina: Magnificat.

(…) Así con y como María estamos invitados a partir sin demora y lo que Dios susurre en nuestro corazón, tenemos una segunda invitación en la Palabra con María y como María a componer nuestro propio Magnificat. Mi alma canta la grandeza del Señor porque Dios está presente y ha estado presente en mi vida y en mi historia, y anotar de qué manera: la fe que recibimos de nuestros abuelos, etc.

Pensaba en este contexto de alabanza y de acción de gracias, justamente como Diócesis, dar gracias a Dios, alabar a Dios por estos veinte años de servicio de la Comisión Bíblica Diocesana, “la Cobidi”, creada por Monseñor Arancedo quien era nuestro Obispo en ese momento y trabajando con algunos laicos y laicas.  Quienes leyeron la primera y segunda lectura: Norma y Diana, junto conmigo que un joven presbítero en ese momento comenzamos con otros hermanos y hermanas más a trabajar en esto de la Comisión Bíblica Diocesana, buscando servir desde la catequesis y sobre todo desde la Animación Bíblica de la Pastoral para que la Palabra sea el elemento esencial de nuestra espiritualidad como lo es claramente en la vida de María.

Cuando uno analiza técnicamente, críticamente y exegéticamente el Magnificat se da cuenta que hay un montón de textos y alusiones al primer Testamento. María es realmente mujer de la Palabra y nos anima a nosotros y de manera particular a la Comisión Bíblica Diocesana a seguir prestando este servicio que ha prestado a lo largo de estos veinte años. Que el servicio a la Palabra y a nuestro pueblo se pueda expresar en esto de partir sin demora, en este cantar y componer cada uno nuestro propio Magnificat.