El obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, presidió la Misa diocesana de inicio del ciclo lectivo, celebrada en el gimnasio de la Escuela Sagrada Familia, en el Puerto. Concelebraron el vicario episcopal para la Educación, presbítero Juan Cruz Mennilli, el párroco Miguel Cacciutto y sacerdotes que acompañan pastoralmente a las escuelas de la diócesis.
Participaron autoridades educativas, entre ellas el asesor Esteban Chiarle, en representación del director provincial de la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP), Javier Ranaldi, junto a inspectores, representantes legales y directivos de distintas instituciones. También estuvieron presentes alumnos de la escuela anfitriona y pequeñas delegaciones de otros establecimientos de la zona, con sus abanderados y escoltas.
Como es tradición en este encuentro diocesano, la Junta Regional de Educación Católica (JUREC) brindó un reconocimiento a los directivos que durante el ciclo lectivo anterior alcanzaron el beneficio de la jubilación. La entrega estuvo a cargo del presidente de la JUREC, Javier Sánchez, y del vicepresidente, Fernando Navarra.
En su homilía, el obispo retomó una imagen utilizada por el papa León XIV al hablar del mundo educativo como una constelación. A partir de esa figura, subrayó que la tarea de educar es una misión compartida en la que intervienen docentes, directivos, familias, sacerdotes y estudiantes, cada uno aportando su luz para acompañar el crecimiento de los jóvenes.
Finalmente, recordó que el horizonte que orienta ese camino es el Pacto Educativo Global impulsado por el papa Francisco, al que definió como “una estrella polar” que guía la misión educativa de la Iglesia e invita a toda la comunidad a trabajar unida por la formación integral de las nuevas generaciones.




















