Natividad del Señor – Misa de la Aurora
Primera lectura: Is 62, 11-12| Salmo: Sal 96,1.6.11-12| Segunda lectura: Tit 3,4-7| Evangelio: Lc 2,15-20
Presentamos uno los cuatro textos evangélicos de las cuatro posibilidades de Misas de la Navidad que nos presenta la Liturgia de la Iglesia para este día:
- Misa Vespertina de la Vigilia: Mt 1,1-25
- Misa de la Noche: Lc 2,1-14
- Misa de la Aurora: Lc 2,15-20
- Misa del Día: Jn 1,1-18
La Misa de la Aurora nos ofrece un texto evangélico muy similar al que compartimos en la celebración de Santa María Madre de Dios el 1º de enero (Lc 2,16-21). Aquí se da en el contexto del mismo día de Navidad. Teniendo presente todos los textos bíblicos de esta celebración propongo tres puntos para meditar sintetizados en tres palabras: VAYAMOS, VEAMOS, SALVADOR.
- “VAYAMOS a Belén”
- “VEAMOS lo que ha sucedido”
- “Nuestro SALVADOR”

- “VAYAMOS a Belén”
El Evangelio nos regala este provocativo verbo de movimiento: VAYAMOS. La Navidad es tiempo de ponerse en camino, de actuar, de salir de la cerrazón y el miedo. El VAYAMOS se transforma así en una suerte de programa de vida que nos invita a activar en función de lo que Dios espera de nosotros. El VAYAMOS no tiene que tener un matiz activista sino profundamente espiritual encarnado. Nuestro salir, nuestro ir, el VAYAMOS en plural tiene su fundamento en Dios y en su Palabra.
¿Qué implica para mí hoy el VAYAMOS? ¿Hacia dónde Dios me está invitando a ir en este momento de mi vida? ¿Estoy demasiado “instalado” y me cuesta salir de mí mismo al encuentro de Dios y de los demás? ¿A quién tendré que ayudar a ponerse en camino? ¿A quiénes tendré que invitar hoy para que sean parte de este VAYAMOS?
2. “VEAMOS lo que ha sucedido”
La Palabra nos invita a ponernos en movimiento para VER lo que ha sucedido. Al verbo de movimiento vayamos le sigue un verbo de percepción. Un verbo asociado a los sentidos y la sensibilidad. Nos movemos para VER, para percibir a Dios en la vida y en la realidad cotidiana. Una vez más el verbo está en plural: VEAMOS. Recordamos que nuestra fe y nuestra profesión de fe siempre es a la vez personal y comunitaria: creo-creemos. Por eso el VEAMOS, se inscribe en esta dinámica de descubrir que en la Iglesia somos llamados por Dios para VERLO a Él, para VER y discernir comunitariamente la realidad de cada día.
En mi camino de fe: ¿Soy capaz realmente de VER con los ojos de Dios? ¿La celebración de la Navidad me da una nueva VISIÓN de la vida y de la historia? ¿Dejo que el Niño Dios purifique mi VISIÓN? ¿Busco que crezca la fe personal y comunitaria en el VEAMOS de la Iglesia? ¿A quién puedo ayudar a que VEA mejor?
3. “Nuestro SALVADOR”
La primera lectura y, sobre todo, la segunda señalan el centro de la celebración de la Navidad que es el nacimiento de “nuestro SALVADOR”. Contemplar con María, José y los pastores al Niño Jesús es contemplar la SALVADOR del mundo. Es quién viene a rescatarnos, a redimirnos como nos anunciaba la profecía de Isaías en la primera lectura. Ya no hay especio para sentirnos abandonados y perdidos porque el SALVADOR está con nosotros y cambia de raíz nuestra vida para bien. Por misericordia divina recibimos al SALVADOR del mundo que nos hace herederos de la vida eterna.
¿Cómo está mi corazón para celebrar la Navidad? ¿Capto el misterio del Dios SALVADOR que se revela en al Navidad? ¿Realmente necesito al SALVADOR del mundo en mi vida? ¿Qué implica hoy la palabra SALVACIÓN? ¿Doy a conocer a los demás que el Niño de Belén es el SALVADOR del mundo?
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina
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