Con Jesús Buen Pastor, peregrinos de esperanza

Jóvenes de la diócesis participaron, en el Monasterio de las Hermanas Carmelitas, de la tradicional Jornada del Buen Pastor, organizada por la Pastoral Vocacional Diocesana. Este año, con el lema “Con Jesús Buen Pastor, peregrinos de esperanza”. El encuentro se dio en el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que el Santo Padre dirigió un mensaje que tiene por título “Llamados a sembrar la esperanza y a construir la paz”.

La Jornada en nuestra diócesis tuvo momentos recreativos en los que los jóvenes de las distintas comunidades se pudieron integrar, como así también testimonios de personas que viven los distintos estados de vida, y momentos de trabajo grupal.

La Eucaristía fue celebrada como cierre del encuentro, y estuvo presidida por el administrador apostólico de la diócesis, monseñor Ernesto Giobando. En su homilía el prelado comenzó agradeciendo a la Pastoral Vocacional y a las Hermanas Carmelitas, destacando que “el Carmelo nos ayuda a ubicarnos, ya que el Carmelo en una diócesis es como una brújula: nos ayuda la presencia y la oración de las hermanas para ir encontrando nuestro camino. Ellas acá encontraron a Jesús.”

Y agregó “en realidad es Jesús el que nos encuentra a nosotros porque una cosa es salir a buscar al Señor y otra dejarnos encontrar por Él. Porque vino del cielo a ser pescador de hombres, y encontró unos primeros pescadores y les dijo ‘sígueme’ y le dijo a Pedro ‘te haré pescador de hombres’.”

Asimismo, monseñor Giobando contó “cuando voy al mar -trato de ir todos los días- pienso en Jesús en la orilla del mar, y aunque hoy la gente a veces está en otra, sabemos que el Señor se las arregla”. “Él no nos pesca para una ONG o un trabajo, no nos pesca para ser asalariados sino para entregarnos a los demás”, agregó.

Y explicó: “además de pescador es Buen Pastor. El Buen Pastor nos dice el Evangelio de Juan es el que da su vida por las ovejas, y ¿qué es dar la vida? es amarnos los unos a los otros. Jesús nos da la vida en abundancia.”

En otro pasaje de su prédica, el Administrador Apostólico se refirió al Mensaje del Papa para esta Jornada, destacando la invitación a peregrinar. “Tenemos que peregrinar, no deambular, y hoy vemos muchos jóvenes que deambulan. ¿Qué es deambular? Es levantarme sin tener dónde ir más que a callejear. Jesús nos invita a seguirlo, y seguirlo es peregrinar, y eso es algo que hacemos con los otros: peregrinamos en comunidad.” Siguiendo el lema de la Jornada, puntualizó “peregrinamos en la esperanza, esa gracia que nos da siempre luz para seguir caminando.”

Dirigiéndose a los jóvenes les dijo “todos tenemos una historia; Santa Teresita, una carmelita, hablaba de la historia de un alma. Cada uno de nosotros tiene una historia y en algún momento interviene el Señor y hay que escuchar.”

Finalmente les compartió su testimonio al relatar que “cuando tenía 15 años vi la vocación con claridad, sobre todo meditando Mateo 25 y las Bienaventuranzas, y me acerqué a un jesuita, Bergoglio, pero aún era chico así que esperé y a los 18 años entré al Noviciado de la Compañía de Jesús. Y el Señor no se echa atrás, no se desdice, da la mano para responder.” Y exclamó “¡decirle que sí a Jesús es lo más grande que hay! Decirle ‘te sigo donde quieras, en cualquier circunstancia, en la fama y en la ignominia’, que es cuando las cosas no te salen bien o hablan mal de vos, pero hay que seguirlo siempre, porque es nuestro Buen Pastor.”