El 2 de abril, en el marco del acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, participó del homenaje realizado junto al monumento a los caídos en Malvinas, en una ceremonia que contó con la presencia del intendente municipal interino, Agustín Neme.
Durante el momento de oración, el Obispo expresó su intención de rezar “por los caídos en la Guerra de Malvinas como por los excombatientes aquí presentes, aunque siempre son combatientes por una memoria, por un lugar de dignidad, por no haber sufrido en vano”. Asimismo, recordó que “a pocos días del primer aniversario de la partida del Papa Francisco” quiso compartir, en “este día y en esta plaza tan emblemática de nuestra Ciudad de Mar del Plata”, palabras pronunciadas por el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio un 2 de abril de 2008.
En ese sentido, evocó que “el conflicto es una parte oscura de la historia argentina que solo adquiere luz desde el coraje y la valentía de los que lucharon allí, tanto los que descansan en tierra y aguas propias como los que volvieron” y que “hay una herida abierta que sigue sangrando en el dolor de las madres y otros familiares que comparten con orgullo la gloria de los que ofrendaron su vida”. También recordó que “el drama de los que lucharon y volvieron de Malvinas es nuestro drama porque nos pone delante de nuestra indiferencia y desamor”, y que “es de buen argentino reconocer la valentía tanto de los que cayeron en esa guerra como los que murieron después a causa del silencio y la indolencia de la sociedad, o de los que sobrevivieron y hoy son testigos vivos de esa gesta”, subrayando además que “existe una deuda histórica que sólo será saldada cuando cada 2 de abril sea motivo de reflexión, de afirmación de la identidad nacional y el trabajo por la paz”.
Haciendo propias estas palabras de quien luego fuera el papa Francisco, el Obispo elevó su oración pidiendo que “siempre, siempre que celebramos este día las lágrimas de emoción, gratitud, dolor y patriotismo, lágrimas que no cesan ni terminan en los rostros de nuestros combatientes, se extiendan a nosotros” y expresó el reconocimiento de toda la comunidad al afirmar “hoy y siempre les decimos: ¡Gracias! Gracias porque no bajan los brazos, gracias porque la siguen luchando”, a la vez que animó a los presentes a que “juntos hagamos un país más de hermanos”. Finalmente, invitó a los presentes a unirse en oración rezando juntos el Padre Nuestro.








