Con una celebración presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, la comunidad católica de Balcarce recibió a sus nuevos pastores. Durante la Eucaristía asumió como párroco el presbítero Marcelo Panebianco, quien sucede al presbítero Pablo Etchepareborda, quien días atrás asumió como párroco en la localidad de Santa Clara del Mar. Junto a él inició su ministerio como vicario parroquial el presbítero Walter Gómez Zeberio, en su primer destino pastoral dentro de la diócesis.
El padre Marcelo Panebianco llega desde la parroquia Nuestra Señora de la Paz de Pinamar, donde se desempeñó como párroco hasta su designación en Balcarce. Tras concluir su formación en el Seminario Mayor San José, realizó estudios de Teología en Roma, donde obtuvo la Licenciatura en Teología. A lo largo de su ministerio pastoral fue párroco de las comunidades de Santa Rita y Asunción de la Santísima Virgen, antes de su servicio en Pinamar.
Por su parte, el padre Walter Gómez Zeberio inicia su ministerio en la diócesis con este primer destino pastoral como vicario parroquial en Balcarce. Oriundo de la vecina ciudad de Ayacucho, donde reside su familia, vivió y cursó estudios universitarios en Mar del Plata antes de iniciar su formación sacerdotal. Desarrolló luego su ministerio en la Fundación Apostólica Mariana y en distintas parroquias, siendo la última Nuestra Señora del Carmen, en la localidad santafesina de Carmen. Allí, además de obtener la Licenciatura en Psicología, llevó adelante una intensa labor pastoral y social que le valió un reconocimiento de la Legislatura de la Provincia de Santa Fe. Se incorpora ahora al presbiterio diocesano para iniciar el ministerio que el Obispo le ha confiado.
En su homilía, monseñor Giobando presentó el Evangelio de la multiplicación de los panes como un verdadero programa para el ministerio sacerdotal. Señaló que el primer rasgo que debe distinguir a un pastor es la compasión, a ejemplo de Jesús, que «tuvo compasión de la gente». «Si no hay compasión del pueblo de Dios de parte nuestra, no tenemos mucho más que hacer como ministros de la Iglesia», expresó, invitando a los nuevos sacerdotes a dejarse conmover por las necesidades y sufrimientos de las personas.
El Obispo subrayó también la importancia de asumir con responsabilidad la misión confiada por Cristo, recordando las palabras del Señor a sus discípulos: «Denles ustedes de comer». En ese sentido, alentó a toda la comunidad a ofrecer generosamente sus «cinco panes y dos pescados», es decir, sus dones, su tiempo y su compromiso, para que Dios pueda multiplicarlos en favor de todos.
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, destacó la vitalidad de la comunidad balcarceña y los animó a seguir respondiendo con generosidad al llamado de Dios, valorando también el testimonio de quienes durante años sostuvieron la vida parroquial.
Hacia el final de la homilía, monseñor Giobando recordó las tres dimensiones que hoy la Iglesia está llamada a fortalecer: la comunión, que nace de la Eucaristía; la participación, para que nadie quede excluido; y la misión, como impulso permanente para anunciar el Evangelio.
Finalmente, encomendó el ministerio de los padres Marcelo Panebianco y Walter Gómez Zeberio a la protección de San José y de la Sagrada Familia, deseándoles un fecundo servicio pastoral al frente de las comunidades de Balcarce.












