El 9 de agosto, el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, presidió la Santa Misa en la parroquia Sagrada Familia y San Luis Orione, del puerto de Mar del Plata, durante la cual el padre Luciano Alzueta asumió como nuevo párroco de la comunidad.

La celebración contó con la participación de numerosos fieles y representantes de las instituciones, movimientos y grupos que forman parte de la vida parroquial. El padre Miguel Cacciutto, quien concluyó su servicio como párroco y continúa desde ahora como párroco emérito, no pudo participar de la celebración debido a que se encuentra recuperándose de una reciente intervención cardíaca. Monseñor Giobando destacó su disponibilidad y agradeció su ministerio: «Llegar a los 75 años y estar disponible es una gracia muy grande de Dios».

El Obispo también agradeció la disponibilidad del padre Luciano y destacó su ministerio sacerdotal. «Puedo decir que es un buen cura», afirmó, para luego señalar: «La bondad no es algo que se estudia en el seminario, la bondad se trae desde la cuna». Y agregó: «Lo más importante para un sacerdote, también para un obispo, es que seamos buenos curas».

A partir de las lecturas de la celebración, monseñor Giobando invitó a la comunidad a reconocer la presencia de Dios en la «brisa suave» y a cultivar la suavidad como una actitud propia de la vida cristiana. «La suavidad es fundamental para la vida de una parroquia. Tenemos que tratarnos bien», afirmó. En este sentido, recordó la invitación del Papa León a «desarmar las palabras».

El Evangelio de la tormenta en el mar y de Jesús que tiende su mano a Pedro le permitió establecer un vínculo particular con la identidad del puerto de Mar del Plata. «Es un Evangelio muy propio para Mar del Plata», expresó, aludiendo a las tormentas que tantas veces deben atravesar los pescadores y a la preocupación de sus familias cuando se encuentran en el mar.

Dirigiéndose al nuevo párroco, utilizó la imagen de la barca para expresar la misión que comienza: «Luciano, te toca llevar adelante esta barca». Y explicó: «Para un barco en el puerto se necesita principalmente un capitán. Si hay cinco capitanes, no podemos avanzar». Sin embargo, aclaró que el liderazgo cristiano es esencialmente servicio: «Ser capitán no significa creerse el amo. Para el Evangelio, ser capitán es un servidor que está al servicio de los demás».

En este sentido, sintetizó la misión sacerdotal con una expresión particularmente significativa: «no nos hacemos curas para que nos sirvan; nos hacemos curas para servir, como Jesús sirvió».

«No veo solo paredes; veo una historia viva»

Al tomar la palabra, el padre Luciano Alzueta expresó su acción de gracias por la nueva misión y manifestó especialmente su gratitud al padre Miguel Cacciutto. «No puedo dar un paso hacia adelante sin antes mirar a quien me entrega hoy esta posta», afirmó. Y agregó: «Me da muchísima paz y alegría saber que te quedás viviendo y colaborando con nosotros. Esta seguirá siendo siempre tu casa».

El nuevo párroco destacó la historia de la comunidad y su fuerte identidad vinculada al carisma de San Luis Orione. «Al mirar esta parroquia, no veo solo paredes; veo una historia viva», expresó, y recordó las huellas de San Luis Orione, la presencia de la Beata Teresa Grillo Michel y del Beato Eduardo Pironio, junto con la historia de los colegios, movimientos, grupos y servicios que forman parte de la vida parroquial.

También se refirió especialmente a las raíces inmigrantes de la comunidad italiana. En italiano, expresó: «Cari fratelli e sorelle della comunità italiana, a voi che siete l’anima e la memoria di questa parrocchia: voglio dirvi che apprezzo profondamente il compito di accompagnare una comunità piena di storie, di amori e di tradizioni». Y añadió: «Come figlio di immigrati, vi assicuro il mio impegno per custodire, proteggere e proiettare la nostra identità». 

Al proyectar el futuro de la comunidad, el padre Luciano destacó la necesidad de transmitir esta herencia a las nuevas generaciones y renovar el compromiso misionero. «La buena noticia de Jesús es nuestro mayor tesoro que tenemos para transmitir, y tenemos que llevarlo a las calles, a nuestro puerto, a las escuelas y a cada casa», afirmó.

También manifestó su esperanza en el surgimiento de nuevas vocaciones: «No tengo dudas de que esta comunidad de la Sagrada Familia, del mismo modo que dio a luz la vocación, por ejemplo, de nuestro querido Padre Miguel, dará a luz a otros sacerdotes y, también, a hermanas que sigan el camino de consagrar sus vidas a Cristo».

Finalmente, subrayó la importancia de caminar juntos como comunidad: «Necesitamos que, asumiendo este estilo sinodal, salgamos juntos a tocar puertas, a escuchar a los vecinos, a recibir al que llega cansado y a acompañar al que está solo».

El nuevo párroco encomendó esta nueva etapa a la Sagrada Familia de Nazaret, a la Virgen de Lourdes, a San Luis Orione y a la Beata Teresa Grillo Michel, y pidió especialmente la oración de la comunidad: «Rezo por ustedes desde el primer día que supe que vendría. Por favor, recen por mí». Con las palabras de San Luis Orione, concluyó: «¡Ave María y adelante!».