En el marco de las fiestas patronales de la parroquia Jesús Obrero, el 1° de mayo —día del trabajador— la comunidad celebró la Santa Misa presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, y concelebrada por el párroco presbítero Fernando Mendoza junto al párroco de la catedral, presbítero Ezequiel Kseim, quien anteriormente estuvo al frente de la parroquia.

La celebración estuvo precedida por una procesión por las calles del barrio, en la que numerosos vecinos y comerciantes salieron al paso para acompañar y recibir la bendición del obispo, en un clima de cercanía y fe compartida.

En su homilía, monseñor Giobando invitó a contemplar a Jesús como trabajador, no solo en el taller de Nazaret sino también en la vida de cada persona, señalando que “sigue trabajando también en nuestro corazón” y que lo hace con delicadeza, “sin arrebatar, sin violentar”, como quien conoce profundamente el material que tiene entre manos. Desde esa imagen, propuso mirar la vida como un taller donde todos son aprendices y donde también la parroquia se convierte en un espacio en el que se aprende a ser cristianos a través de los sacramentos y la vida comunitaria.

El obispo destacó además el valor de los buenos maestros, aquellos que dejan en sus discípulos lo mejor de sí, y animó a reconocer en Jesús a ese maestro que modela la vida con paciencia. En esa línea, alentó a “dejar que el Señor ponga su mano en nuestra vida” y a descubrir que la fe no es algo para guardarse, sino para compartir.

Al reflexionar sobre el Evangelio, subrayó la esperanza cristiana en la vida eterna, recordando que Jesús “nos está preparando un lugar en la casa del Padre”, una imagen que invita a confiar en la continuidad de la vida y en la plenitud prometida.

Finalmente, monseñor Giobando llamó a la comunidad a vivir una fe misionera, capaz de entusiasmar e invitar a otros, remarcando que “no nos podemos quedar con este tesoro para nosotros solos” y alentando a cada uno a ser testigo en su propio ambiente.

La celebración concluyó en un clima festivo, renovando el compromiso de la comunidad de Jesús Obrero de seguir siendo un espacio de encuentro, fe y servicio en medio del barrio.