En el marco de la presencia de la Carpa Misionera Diocesana a Villa Gesell, monseñor Ernesto Giobando sj. se acercó este jueves 17 de septiembre para compartir la Eucaristía junto a la comunidad, en el espacio de misión ubicado en el Paseo 109 y avenida 12.

La Carpa Misionera permanece en la ciudad desde el 13 de septiembre y durante una semana, como iniciativa de la parroquia Inmaculada Concepción. A lo largo de estos días se desarrollan distintos momentos de misión, espiritualidad y oración, junto con actividades destinadas a niños, jóvenes y adultos.

Durante la visita del obispo, varios niños, jóvenes y adultos recibieron el Bautismo, mientras que adultos que habían realizado su preparación catequística recibieron por primera vez la Comunión.

Al referirse a este momento, monseñor Giobando destacó el carácter comunitario de la fe: “recibir la fe es un don que se recibe en comunidad. El don de la fe que se derrama no solo en quienes llegaron para recibirlo, sino en toda la comunidad; porque el don de la fe es un don de la comunidad”.

La presencia de la Carpa Misionera en Villa Gesell expresa así una Iglesia que sale al encuentro, se hace cercana y llega a las periferias. En este sentido, el obispo señaló: “la carpa es un signo de la presencia de Dios. Ese Dios que nos acompaña, que no lo podemos sujetar, pero que camina con nosotros”.

Durante estos días, la comunidad continúa viviendo esta experiencia de encuentro, misión y anuncio del Evangelio, animada por el lema que inspira la propuesta de este año: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.