La comunidad parroquial de Santa María del Carmen, en Necochea, celebró el pasado 16 de julio la solemnidad de su patrona con una procesión por las calles del barrio y la posterior celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo de Mar del Plata, Monseñor Ernesto Giobando SJ.

Concelebraron el párroco, presbítero Pablo Bosisio, junto a sacerdotes de la ciudad, en una celebración que reunió a numerosos fieles para honrar a la Virgen del Carmen y renovar su confianza en su intercesión.

Al comenzar su homilía, Monseñor Giobando hizo referencia al profundo dolor que atravesaba la comunidad de Necochea por el reciente fallecimiento de Ana Peralta Rondanina («Anita»), la adolescente de 15 años que había permanecido internada tras el trágico accidente ocurrido días antes en la Ruta Provincial 88. El Obispo expresó su cercanía y oración por su familia, por la del remisero fallecido en el siniestro y por todos los que sufren este momento de tristeza para la ciudad.

A partir del Evangelio de la Visitación (Lucas 1, 39-56), destacó a la Virgen María como modelo de humildad y servicio, e invitó a la comunidad a renovar la esperanza y permanecer unida, especialmente en los momentos de mayor dificultad.

Tomando como ejemplo el espíritu de equipo que despierta la Selección Argentina, señaló que «es mejor un nosotros que un yo», y animó a trasladar esa actitud a la vida cotidiana de la comunidad. En ese sentido, recordó que la Iglesia está llamada a caminar unida y concluyó con una invitación a confiar en Dios, porque, como expresó, «no hay suplentes para Dios».

Al finalizar la celebración, los fieles renovaron su consagración a Nuestra Señora del Carmen, poniendo bajo su protección la vida de las familias, la ciudad de Necochea y toda la comunidad parroquial.