La Catedral de Mar del Plata recibió el pasado jueves 18 de septiembre a la familia del Santuario de las Nuevas Playas para celebrar la tradicional Misa de Alianza, que en esta ocasión tuvo un significado especial: la comunidad de Schoenstatt llegó hasta el corazón de la Iglesia diocesana para dar gracias por los 40 años de presencia del Movimiento en Mar del Plata.

Habitualmente celebrada cada día 18 en el Santuario, la Misa de Alianza se trasladó en esta oportunidad a la Catedral como gesto de gratitud a la Diócesis y de comunión con la Iglesia local, a un mes de la celebración central por los 40 años del Santuario, prevista para el próximo 18 de octubre.

Antes de la Misa, los coordinadores diocesanos del Movimiento, Soledad y Eduardo Pereyra, junto con Mónica y Carlos Giaquinto y el asesor diocesano, presbítero Juan Cruz Mennilli, mantuvieron un encuentro con el obispo, monseñor Ernesto Giobando sj. Allí le compartieron las palabras que, hace 40 años, los entonces coordinadores de Schoenstatt habían dirigido al obispo de aquel momento, monseñor Rómulo García.

En aquella ocasión expresaban su compromiso de “procurar que se perciba mejor la paternidad del obispo diocesano y se lo reconozca vitalmente como padre en esta Iglesia particular, para que así la diócesis y las parroquias lleguen a ser con el tiempo verdaderas familias de Dios abiertas a su tiempo y fundamentalmente apostólicas”.

Como gesto de continuidad con aquella historia, le entregaron a monseñor Giobando una Cruz de la Unidad de bronce perteneciente al mismo lote de las que habían sido confeccionadas hace cuatro décadas. Una de ellas había sido entregada entonces a monseñor Rómulo García.

Durante la homilía, monseñor Giobando agradeció a la comunidad de Schoenstatt por estos 40 años de presencia apostólica en la Diócesis y por el camino recorrido. Invitó a renovar el compromiso de acompañar la misión de la Iglesia junto a María, a quien presentó como “corazón del Evangelio”, en esta Catedral, “corazón de la diócesis”.

“Corazón del Evangelio, corazón de la Iglesia”, propuso el obispo como dos imágenes para redimensionar la misión que la Diócesis espera del Movimiento. En ese sentido, invitó a renovar la Alianza de Amor con María “al servicio de la paz y de la comunión eclesial a través de la comunión familiar”.

La celebración fue también una ocasión para contemplar a María como Stella Maris. Monseñor Giobando recordó el himno dedicado a la Natividad de la Virgen, celebrada el pasado 8 de septiembre, y vinculó esa imagen con la Alianza de Amor que los cristianos renuevan con María.

Al finalizar la celebración, Ana y Hugo Barbero, quienes estuvieron presentes hace 40 años, compartieron el significado que tuvo para ellos celebrar este aniversario en la Catedral. Recordaron que, hace más de cuatro décadas, un grupo de familias, en su mayoría provenientes de otras ciudades y radicadas en Mar del Plata, llevaba consigo el deseo de vivir la fe en familia. “Toda familia tiene una casa y una madre”, señalaron al recordar cómo comenzó a gestarse el proyecto del Santuario. 

En sus palabras, Ana y Hugo también evocaron al padre José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, cuya tumba lleva una inscripción que resume su vínculo con la Iglesia: “Amó a la Iglesia”. Al recordar esta expresión, señalaron el significado particular de celebrar el aniversario en la Catedral: después de 40 años de presencia de Schoenstatt en Mar del Plata, hacerlo en el corazón de la Iglesia diocesana expresa también el vínculo profundo que el Movimiento busca vivir con la Iglesia local.