Queridas y queridos amigos y hermanos de nuestras Diócesis de Chascomús y Mar del Plata

Nos ponemos nuevamente en contacto con ustedes, en esta semana previa a la Semana Santa, para compartirles cómo vamos iniciando este nuevo año de Misión en Caballo Cocha, en la Amazonía Peruana.

Siempre es una alegría entrar en sintonía de corazones y sabernos acompañados por su cariño y oración.

Nuestros pasos más recientes

Llegamos a Perú a mitad de febrero, luego de un intenso y hermoso mes de enero, en que celebramos sacramentalmente nuestro Matrimonio en Mar del Plata, con una linda compañía de amigos, familiares y compañeros de camino de misión, y el regalo de la presencia fraterna de los dos Obispos de las Diócesis que nos envían. Nos encantó celebrar nuestro amor en un clima profundo de eclesialidad y misión. ¡Gracias infinitas!

El día anterior a nuestra partida compartimos en Gándara una Jornada de Oración Contemplativa, con gente de la Diócesis de Chascomús, al final de la que renovamos nuestro envío en Misión.

Asamblea Vicarial

Luego de unos pocos días de paseo/ luna de miel por Cusco, arribamos a Iquitos, donde del 22 al 28 de febrero tuvo lugar nuestra Asamblea Anual del Vicariato San José.

Fueron días intensos de reflexión, oración y planificación pastoral.

Nuestro Vicariato está viviendo un momento particular: el Papa León XIV aceptó a fines de enero la renuncia, por motivos de salud, de nuestros Obispo José Javier, y nombró Administrador Apostólico del Vicariato, en forma interina, al Padre César Caro, misionero español que venía desempeñándose como Vicario General.

Estos movimientos nos ponen en un tiempo de cambio, y expresan ciertamente nuestra fragilidad: con los mismos que éramos hay que llevar adelante la Misión.

Durante la Asamblea se trabajó mucho sobre el desafío de la Sinodalidad, la necesidad de hacer un buen discernimiento de prioridades, y la importancia de cuidar los espacios de diálogo, oración y cercanía a los más pobres.

El clima fue fraterno y de esperanza; nos preguntamos, entre otras cosas, cómo acompañar también este tiempo del Perú, en un año electoral que marca un contexto sociopolítico difícil, y de qué manera vivir en nuestros puestos de Misión la experiencia de una Iglesia fraterna, participativa y sinodal.

Nuevas responsabilidades y desafíos

En nuestro puesto de Misión en Caballo Cocha nos encontramos también este año con una nueva realidad. No tendremos sacerdote en el Equipo Misionero, lo cual nos desafía a acompañar a este pueblo (las tres hermanas religiosas mexicanas y nosotros dos, matrimonio laico) animando la fe y buscando potenciar el protagonismo de los laicos locales.

Verónica ha sido nombrada Responsable de la Parroquia y el Puesto de Misión Nuestra Señora de la Merced. Una tarea que no es sencilla pero que asume con fe y disponibilidad. Todo el equipo misionero, que consensuó este nombramiento, asume en este nuevo tiempo con decisión y esperanza, conscientes de que habrá dificultades y resistencias, pero también mucha gente dispuesta a dar lo mejor de sí.

Se le pidió a Vero, además, el servicio de Coordinar la Pastoral Social del Vicariato, tarea que ha realizado históricamente (a través de Cáritas) tanto en Xai Xai (Mozambique) como en Tabatinga (Brasil). Esta tarea le implica también participar en el Equipo de Coordinación Pastoral del Vicariato, que anima globalmente las acciones de esta Iglesia en Comunión y Participación.

A su vez Juancho fue nombrado Coordinador de la Comisión de Escucha y Protección de Menores y Personas Vulnerables del Vicariato, con tarea de organizar la sensibilización preventiva, recepcionar posibles denuncias y liderar la actualización del Protocolo Vicarial.

Asumimos estas tareas vicariales con espíritu de fe y amor a esta Iglesia que nos acoge, sabiendo que demandan tiempos y desplazamientos que no esperábamos, pero que también ensanchan nuestros horizontes y corazón misionero.

Algunos de los proyectos que imaginábamos el año pasado, ante esta nueva realidad, necesitan ser re definidos en sus modos o tiempos. Queremos responder a la Misión desde nuestra realidad laical, a la vez que asumimos, amorosamente, que nuestra Iglesia nos necesita ocupando un servicio de liderazgo que no esperábamos, pero acogemos como oportunidad.

Planificación del año

En estas semanas hemos tenido varios encuentros tanto en el Equipo Misionero como con los agentes de Pastoral de nuestro Puesto de Misión, con el objetivo de Planificar este año. Si bien para la Comunidad es difícil transitar este tiempo sin la presencia de un sacerdote, la mayoría aceptó este desafío con esperanza, y como una oportunidad también de ser creativos y corresponsables.

El último sábado tuvimos un bonito espacio de Asamblea, donde juntos soñamos los modos de encarnar la Comunión (Koinonía), el Anuncio del Evangelio y la Educación de la fe (kerygma), el servicio de la Caridad (Diakonía) y la Celebración de la Fe (Liturgia). Surgieron muchas ideas y el compromiso de orar y dialogar para discernir qué lugares ocupar cada uno/a en esta hermosa tarea. Participaron alrededor de 30 personas, entre jóvenes y adultos.

Vero y Juancho, además de los servicios que ya mencionamos y otras colaboraciones en la Educación de la fe, quedamos a cargo de continuar organizando la Pastoral Social de la Parroquia, y los Proyectos en esta línea que puedan gestarse en el Centro Papa Francisco.

Hemos hecho también un calendario de visitas a las casi treinta Comunidades Ribereñas, junto con la hermana Marisol, a las que esperamos que también se sumen algunos miembros de la Comunidad Parroquial. Pensamos salir unos cinco o seis días cada mes.

Ciertamente este año nos encuentra con grandes desafíos, muchas novedades y algunas incertidumbres. Nos hará muy bien contar con sus oraciones.

Les tenemos muy presentes, y les iremos contando por dónde va nuestra vida y misión. Las y los saludamos con mucho cariño deseándoles también una feliz y fecunda Semana Santa.

Vero y Juancho

Diócesis de Mar del Plata y Chascomús