TAMBIÉN ES NOTICIA

Se celebraron los 20 años de la canonización de San Luis Orione

Se celebraron los 20 años de la canonización de San Luis Orione

En el patio del Colegio Don Orione, la comunidad educativa de la “Pequeña Obra de la Divina Providencia” celebró este jueves 16 la fiesta del santo fundador, a veinte años de su canonización. También residentes del Pequeño Cottolengo e integrantes del Hogar de Cristo...

Gran celebración en honor a Nuestra Señora de Fátima

Gran celebración en honor a Nuestra Señora de Fátima

Entrada la tarde del lunes 13 de mayo, y a pesar de los largos chubascos que amenazaron el clima durante el día, la comunidad de Mar del Plata se congregó en torno a la Parroquia ubicada en Alberti y Güemes para celebrar a su Patrona, Nuestra Señora de Fátima. En...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Mateo 18,21-35.19,1.

Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo».
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.